Amelie
Hada de falda larga y botas negras: eso me pareció. Casi un dibujo animado, mirando a cámara e incluso hablándonos a nosotros, los espectadores . Su rostro llama la atención; resulta extrañamente atrayente, como un foco. Tiene los ojos grandes y redondos, y una sonrisa pícara, de arlequín, como si le acabaran de susurrar un secreto al oído.Las calles también son de dibujo animado; se curvan y abomban como si la piedra fuera maleable. Es una especie de copia infantil de la ciudad de la luz, donde resaltan los rojos y los verdes porque así le dio la gana a alguien.
La historia sucede en nuestro mundo, en París (cómo me gusta París), pero es una especie de copia a menor escala, un pequeño mundo-invernadero tan hiperrealista que resulta estrambótico.Detalles exagerados por lo literales: cuando alguien "se derrite", se derrite.
Vemos a un ex-amante celoso que graba cada conversación de su ex para analizarla posteriormente, buscando indicios de su retorcido concepto de infidelidad. Vemos a un perro disecado mirando (¡con adoración!) el retrato de un hombre ya fallecido. Vemos a un jubilado que fue revisor, y lo demuestra taladrando las hojas del laurel de su mujer cuando ella no lo ve. Vemos a un obsesivo buscador de colecciones, ya sea de huellas en el cemento o de fotos descartadas. Vemos a una azafata viajando con un gnomo. Vemos que al gato de la azafata le gusta escuchar las historias que les cuentan a los niños. Vemos a un anciano que cada año pinta el mismo cuadro. Vemos a un tendero consciente de que cada semilla que maneja es única e irrepetible. Vemos más, mucho más. Nos acabamos fijando en los detalles aparentemente absurdos que ya indicaba el narrador de la historia. Y que cuando alguien apunta, el tonto mira el dedo.
¿Y ella? ¿Estará condenada a vivir en esa especie de país de las maravillas que existe dentro de su cabeza, sin otra compañía?
Todo el mundo sabe quién es. La que les diagnosticaba enfermedades a criaturas imaginarias (mientras su padre le diagnosticaba a ella una enfermedad irreal); la que era más feliz imaginando que los discos de vinilo se fabricaban como los crepes y el coma de lavecina era voluntario; la que veía liebres y ositos de peluche en las nubes. En su mundo, los peces suicidas arrojados al río se despiden con una mirada triste, y luego la lluvia borra la ilusión.


claudia dijo
de verdad que es una pelicula muy buena...empezando porque sale audrey tattou...o como se escriba..pero llegue a tu pagina por casualidad ya que vi en tu perfil de youtube un video de rusia..ppor cierto muy bueno..que chevere que hayas ido a rusia, es un pais al que definitivamente ire..algun dia lo hare..y tambien has viajado a paris...que chevere , has ido a los lugares a los cuales sueño ir algun dia...has viajado mucho ..que suertudo eres...ya has hecho todo lo que yo hubiera deseado hacer o que por lo menos deseo hacer. Por cierto, me llamo claudia,y tambien tengo 16 años...soy de colombia. Excelente coctelera, felicitacione!!!
10 Mayo 2007 | 06:00 AM